miércoles, 29 de junio de 2011

Nube de humo



El once de setiembre de 2009, la organización paramilitar Al Qaeda mató brutalmente a miles de personas en el centro de negocios de Nueva York. El pasado uno de mayo, fuerzas estadounidenses eliminaron a  la cabeza del ataque de las torres gemelas, Osama Bin Laden. Miles de muertes contra una sola. ¿Solucionará el problema? ¿Habrá la paz que todos queremos? No lo creo, mister Obama. Matar a Osama no es matar el terrorismo.

Ahora sólo me pregunto si la alegría estadounidense continuará. O si seguirán flameando sus banderas cuando les caigan bombas del cielo provenientes de esa nube de humo que penetra cada vez con más furia sus ciudades de ensueño.

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